martes, 13 de junio de 2017

Necesitamos libros malos

¡Hola! ¿Cómo estás? Espero que bien che.  El día de hoy traigo una entrada distinta pero del tipo que me gustaría hacer más. Lo peor es que dije esto mismo hace un tiempo y nunca lo hice, pero espero escucharme a mí misma esta vez. Y otra cosa, tal vez ya viste este post hace un tiempo porque rompí todo y acomodé mal las fechas de las entradas programadas y bueno... se publicó una entrada vacía con solo el título y la firma #Oopsie.

Así que sí, ahora pasemos al post en sí.

Necesitamos libros malos. Sí, así como me escuchaste (o leíste, mejor dicho). Necesitamos esos libros que sabemos que están más allá del odio porque sabemos que son malos, así como también necesitamos esos otros que amamos odiar (o que odiamos, simple y llanamente).

¿Por qué, te preguntarás? Es un tema de apreciación. ¿Cómo sabés que tenés un libro favorito? Porque hubo uno que odiaste, hubo otro que no te gustó tanto, hubo otro que fue un meh, y hubo otro que te gustó pero no lo suficiente. Y todos esos libros que te permitieron darte cuenta cuál te gusta más es a lo que estoy apuntando con esto.

Todos sabemos que hay libros que son malos. No, no es solo que no nos gustan, es que son malos con todas las letras. Y no voy a decir ningún título que no me guste porque este post no es para hacer sentir mal a nadie por lo que disfruta leer o no. Gustos son gustos. Pero sí, sabemos que hay libros que son malos, y sabemos que hay libros que no vale la pena que sean publicados cuando hay un mar de obras maestras esperando el sello de aprobación. Aún así los necesitamos a todos ellos.

Pienso que son necesarios para tener un punto de comparación. Si no conocemos lo malo, ¿cómo podemos distinguirlo de lo bueno? Por más que nos quejemos, por más que no nos guste, por más que queramos tirarnos al piso a patalear y hacer un berrinche de aquellos, va a seguir pasando por la simple razón de una palabra llamada subjetividad.

Para mí un libro puede ser horrendo pero para otra persona puede ser la mejor obra jamás escrita en la historia del mundo. Yo predico The Raven Cycle, y hay quién los odia, y no por eso su opinión es menos válida. Hace poco leí una frase que me quedó mucho dando vueltas y con la que concuerdo totalmente: "Voy a respetar tu opinión en tanto y cuanto no le falte el respeto a la existencia de nadie". Y es una frase aplicable a esta situación. Si un libro le falta el respeto a la existencia de alguien, sea una persona específica o un grupo, entonces pienso que tenemos todo el derecho de aplastarlo públicamente (siempre con respeto, ojo, que por más que el libro sea irrespetuoso no nos da el pie para serlo nosotros), mientras que si el libro solo nos molesta por razones personales o banales, entonces a veces es mejor guardarnos nuestra opinión en ciertas situaciones. No es guardarse la opinión para no molestar a nadie o por no armar revuelo, sino guardarse la opinión para no empezar discusiones que pueden terminar mal. Creo que cada uno sabe medir eso, y sabe ver cuándo un debate sobre un libro se está por tornar a algo más...como decirlo... ¿lastimable?

Pero me estoy desviando un poco. Lo que quiero decir en simples palabras es: necesitamos libros que nosotros consideremos malos, porque así vamos a poder distinguirlos de los que nos parecen geniales.

Y con eso cierro este post un tanto cortito pero que disfruté escribiendo, y que espero disfrutes leyendo. Contame qué te pareció en los comentarios, que quiero saber qué pensas.

¡Besos y nos leemos el sábado!

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